LA OPINIÓN DE UN PERIODISTA

POR ALBERTO CRUZ

CICLONOTICIAS.NET

Ahora que el presidente Luis Abinader ha anunciado que estará gobernando desde Santiago de los Caballeros por 3 días, llega a mi memoria el mes de marzo del año 2022, cuando se dio en esa ciudad el primer picazo para anunciar los trabajos del ya conocido MONORRIEL. 

Al anunciar esta obra a un costo, en principio, de unos mil doscientos millones de dólares, sin dudas, el primer ejecutivo de la nación sabía que estaba iniciando el buque insignia de su gobierno y, lógicamente, también era su principal bandera de campaña por la reelección que ya venía dando pasos agigantados desde que asumió su mandato en el año 2020, porque no hay que olvidar que hizo un recorrido nacional, varias veces, prometiendo obras en todos los rincones del país en reuniones con las juntas de vecinos y otras organizaciones sociales de cada demarcación geográfica de la República Dominicana.

Sabemos que cada gobierno, desde Trujillo y Balaguer, ha procurado dejar un sello o legado que sea identificable en el devenir histórico, no obstante, el problema está en que, casi siempre, estas obras sobrepasan la capacidad presupuestaria de un país que ha vivido, fundamentalmente en medio del hambre y la miseria, un ejemplo de lo que estoy afirmando lo es EL FARO A COLÓN, un gigante o elefante blanco que se tragó una millonaria inversión y que, aunque pudiera destacarse como un elemento cultural relevante, habría que ver si vale la pena hacer la extravagante inversión que se hizo ante la mirada nublada de un pueblo que se desgarra en las necesidades más apremiantes de alimentación, salud y educación.

El MONORRIEL de Santiago, que en principio fue concebido bajo un presupuesto de mil doscientos millones de dólares, unos 78,000 millones de pesos, se estima que al final, ya para ser inaugurada sus operaciones, la inversión andaría por más de 1,400 millones de dólares, habría que ver si el pueblo dominicano recuperará la cuantiosa suma en el tiempo y si el sacrificio habrá valido la pena.

Las inversiones y el gasto de capital desordenado y sin planificación son una fatalidad para el desarrollo y el crecimiento del pueblo, pero el clientelismo político y el despilfarro de campaña sin freno no tienen límites. Cuando el presidente Abinader inició aquella cruzada, haciendo promesas en todos los pueblos, desbordando a todas luces la capacidad de respuesta en el tiempo, ya sabíamos lo que ocurriría y le hicimos la advertencia por diferentes vías, sin embargo, la campaña continuó sin miramiento. 

Ahí están los resultados, UN FESTIVAL DE PRÉSTAMOS, y un aumento en la inversión que va desde 103 mil millones en el 2019 hasta 208 mil millones en la actualidad y usted no observa los resultados que se esperaban en todo el territorio nacional. Todo de mal a peor y EL MONORRIEL DE SANTIAGO? ESTARÁ TERMINADO A FINALES DEL 2026, según dicen.

El autor es abogado y presidente del CIPROMU

Reside en Estados Unidos

Septiembre 15, 2026