LA OPINIÓN DE UN PERIODISTA
POR ALBERTO CRUZ
En el transcurso de la pasada semana, quien escribe, dirigió un mensaje grabado, a nombre de la Dirección Nacional del CIPROMU, sobre el tema municipal y la descentralización del Estado Dominicano, para consumo de las dominicanas y dominicanos. El mensaje al que me estoy refiriendo fue difundido por las redes sociales y el programa de televisión, “El Poder Matutino” que se transmite desde la Provincia de Santiago de los Caballeros y que produce y dirige el Lic. Héctor Domínguez, ex-embajador de la República Dominicana en Japón.
En virtud de mi intervención y la sustanciación o contenido de mi mensaje, relacionado con la necesidad de que nuestros gobernantes, todos, le han dado la espalda a la municipalidad, hasta el punto de incumplir con la ley que otorga el 10 por ciento del presupuesto nacional a las alcaldías; el buen amigo, hermano y brillante profesional del derecho, ex-decano de la facultad de derecho en la Universidad Interamericana, doctor, Neftaly Hernández, subrayó que, cito: “La revolución municipal (en República Dominicana) es infuncional”.
Al leer la publicación de lo que acabo de transcribir en el párrafo que antecede, me apresuré a escribir una respuesta corta a la declaración vertida por el amigo, porque, como dije, el doctor, Neftaly Hernández, no es solo un colega brillante como profesional sino que, además, es coautor, con este servidor, del libro, “Defensa al Pacto por la Democracia, Monografía de un Proceso” (1994), y por ello, aunque no acostumbro a entrar en debate sobre este tema, considero necesario ampliar mi respuesta.
Como puntualice en la respuesta, prima facie, “La Revolución Municipal no es sólo posible y funcional, sino, es más bien, urgente y necesaria”, porque lo que verdaderamente no ha funcionado es el ejercicio gubernamental del país desde la desaparición de la dictadura trujillista, porque aunque ciertamente hemos tenido la apertura del sistema democrático en las libertades públicas y los cambios de gobierno en certámenes electorales, se puede observar a distancia que el cacareado crecimiento económico no ha servido para nada y la institucionalidad ha sido quebrada por la corrupción, peor aún, no se ha manifestado la voluntad política que muestren un cambio de la mentalidad trujillista en lo que debe ser la Democracia Económica. El poder ejecutivo siempre ha distribuido el presupuesto nacional a su antojo, ha centrado la administración de los recursos públicos en unas cuantas manos de 23 ministerios, algunas Direcciones generales, el Congreso, que casi siempre es un sello gomígrafo del presidente de turno y el Poder Judicial, este último, bien restringido.
A pesar de que la Constitución de la República Dominicana, en su articulado, desde el 199 hasta el 207 y las leyes adjetivas, 176 - 07, 170-07 y 166 - 03, diáfanamente dejan claro que los ayuntamientos gozan de autonomía presupuestaria, administrativa, de gestión y competencias como gobiernos locales, con una asignación o partida fija proveniente del presupuesto nacional y ley de gasto público, nunca han respetado y mucho menos hecho respetar estos mandatos de nuestra Carta Magna y las leyes adjetivas ya citadas.
La negativa de los gobiernos que se han sucedido en la administración de la cosa pública en nuestra nación siempre han jugado a la política clientelar con el dinero que se ha recaudado por el pago de los impuestos de todos los dominicanos, con esta práctica se compran voluntades y se somete a control a quienes aspiran a un cargo de la administración del gobierno o son elegidos por el pueblo a una curul legislativa o alcaldía de una demarcación de cualquier territorio.
En su libro, “La Otra Alternativa” La Revolución Posible en Estos Tiempos, de reciente puesta en circulación, el ex-embajador de la República Dominicana en Japón, licenciado Héctor Domínguez, con mucha precisión, pone de relieve el fracaso de los modelos neoliberal, el estado de bienestar y la llamada tercera vía, y destaca el éxito de la descentralización en Taiwán, Corea del Sur, España, el ensayo de chile y la experiencia de los EEUU como país desarrollado. Sería de mucho provecho poner atención a esta tesis que ya circula en librerías, varios líderes y diversos círculos académicos del país.
Reitero la imperiosa necesidad de cambiar el rumbo de la democracia en la República Dominicana, naturalmente, es imprescindible el cambio de conducta de nuestros líderes, es decir, la cultura trujillista de que debo concentrar todo el poder económico en mis manos, porque así controlo el poder político en todo momento y en todo lugar, incluso, repito, si asistimos a una distribución de recursos más democrática, vamos a tener mejor calidad de vida en los municipios y la debida atención a las necesidades de los ciudadanos que allí habitan por el cumplimiento de las competencias que tienen por ley las alcaldías, más aún, la vigilancia en el gasto y la inversión se haría con más transparencia por la cercanía de la población con las autoridades locales. Así que hermano, mejor amigo y colega, doctor Neftaly Hernández, “La Revolución Municipal” puede ser funcional, si usted, yo y el pueblo dominicano así lo disponemos. La historia dirá.
El autor es abogado,
presidente del Centro de Investigación
y Promoción Municipal (CIPROMU)
Reside en Estados Unidos
Noviembre 02, 2026


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