POR NÉLSON ABRÉU

CICLONOTICIAS.NET

El ser humano ha procurado comprender la existencia mediante una secuencia de acontecimientos: principio y final, causa y consecuencia, pasado y futuro. Sin embargo, cabe preguntarse si esa forma lineal de interpretar la realidad es suficiente para comprender la profundidad de aquello que llamamos origen.

¿Y si la linealidad fuera una forma de interpretar la manifestación, pero no necesariamente la explicación definitiva de su origen?

La física cuántica ha demostrado que la naturaleza microscópica no siempre responde a las intuiciones de nuestra experiencia cotidiana. Los sistemas complejos, por su parte, muestran que numerosas interacciones pueden producir resultados que no se comprenden adecuadamente mediante una lectura simple de causa y efecto. Esto no demuestra que toda la realidad tenga un origen no lineal, pero nos invita a reconocer los límites de nuestras intuiciones.

El cuerpo humano ofrece un ejemplo revelador. La respiración parece una secuencia sencilla: inspirar y expirar; sin embargo, detrás de ese movimiento intervienen el sistema nervioso, la sangre, los pulmones, el metabolismo celular y las mitocondrias, que participan en la transformación de la energía necesaria para la vida.

Lo que experimentamos como un acto simple es el resultado de una organización biológica extraordinariamente compleja.

Algo semejante ocurre cuando una enfermedad se manifiesta súbitamente. El momento en que aparece el primer síntoma no necesariamente coincide con el comienzo del proceso que lo produjo. La manifestación puede ser repentina, aunque sus mecanismos se hayan desarrollado durante un período prolongado.

El sueño también nos invita a reflexionar, durante la experiencia onírica, el tiempo puede sentirse diferente, los recuerdos pueden mezclarse y los acontecimientos pueden presentarse sin obedecer a la cronología habitual porque la experiencia parece romper la secuencia lineal, aunque esto no demuestra que su origen se encuentre fuera del cerebro o del espacio-tiempo.

La muerte plantea una interrogante todavía más profunda. Podemos estudiar el cese de las funciones vitales y los procesos biológicos que lo acompañan, pero las preguntas sobre el sentido último de la existencia y la posibilidad de una continuidad de la conciencia permanecen abiertas.

Es aquí donde propongo el concepto de ORIGEN NO LINEAL: no como una verdad científica demostrada, sino como una perspectiva filosófica que cuestiona si nuestras coordenadas habituales de tiempo, espacio y causalidad bastan para comprender todos los aspectos de la existencia.

Desde mi interpretación personal del programa Cristo, esta reflexión adquiere otra dimensión: Cristo como principio y Jesús como manifestación.

La gracia como posibilidad, el encarnado como expresión en el espacio-tiempo y el discernimiento como capacidad de reconocer la distancia entre lo que se manifiesta y lo que suponemos acerca de su origen.

No se trata de atribuir a Jesús conocimientos de física cuántica, sino de contemplar sus enseñanzas desde una pregunta que continúa vigente: ¿qué existe más allá de aquello que nuestros sentidos pueden percibir y nuestra razón consigue ordenar?

La gracia, en esta reflexión, no consiste en imponer una respuesta sobre lo desconocido. Consiste en conservar la disposición para investigar, reflexionar y reconocer los límites de nuestras propias interpretaciones.

El autor es Lic. en derecho

Reside en Bonao, provincia

Monseñor Nouel

Octubre 12, 2926