EL SANCOCHO

Por DAVID PEGUERO

CICLONOTICIAS.NET

Los presidentes... ¿Qué será lo que comen que se parecen tanto? Cuando digo que se parecen, no me refiero al físico, sino a sus acciones. Eso que son de derecha o de izquierda, populistas y otras tantas palabras más, solo se aplica mientras son aspirantes. Inmediatamente un malnacido se convierte en presidente, cambia total y radicalmente. Los besos, los abrazos, los apretones de manos y, sumado a esto, las promesas, quedan atrás. ¿Qué será lo que comen que pueden olvidar tan fácil?

¿Comerán lo mismo que algunas personas que se mudan a otro país y se les olvida el acento de su pueblo al hablar? No creo que esto sea parte de un síntoma natural del comportamiento humano. Estos TIGUERES, enganchados a políticos, llegan a la presidencia sabiendo muy bien lo que hacen y para qué lo hacen.

Son tan bárbaros que se atreven a arreglar las cañadas donde viven miles y miles de personas, sabiendo que esa no es una solución de fondo para un problema tan grande. Hay que mantener a las gentes en esas condiciones para que ellos crean que están mejor. Les arreglamos el callejón y le echamos cemento para que no se haga lodo y el piso de su casa se vea un poco más limpio. ¡Qué bonito! Pero los dejan en el mismo sitio, que es exactamente donde los necesitamos. Les hacemos los escalones para que bajen a sus casas en los barrancones y así no resbalen ni se caigan. ¡Los estamos ayudando! quizás así piensan, presume un presidente con promesa cumplida. Lo que menos se imagina una persona que vive en estas condiciones es que la están sentenciando a vivir de esa manera para toda su vida. ¿Por qué? Porque el ser humano se acostumbra muy fácil a todo, hasta a lo malo.

¿Por qué será que esta miseria se repite en toda Latinoamérica? ¿Será que comen lo mismo estos presidentes? No importa de qué tipo de político sean: revolucionarios, republicanos, demócratas... y los peores son los comunistas, que si les abres la puerta de tu casa, te hacen comer la puerta para ellos no tener que abrirla.

Dijo un político una vez: “Si quiere conocer a fulanito, delen un carguito”. Esta frase se la adjudican al doctor Joaquín Balaguer, expresidente de República Dominicana en múltiples oportunidades. Este señor fue enfrentado por todos aquellos que son y han sido gobierno en el país; fue enfrentado por artistas, médicos, ingenieros y un poco más; sin embargo, esos mismos enemigos y adversarios hoy en día son sus alumnos, aunque no han sido buenos alumnos para que no vayan a pensar que lo están haciendo bien.

Los que han llegado a ser presidentes en la República Dominicana, específicamente, han hecho un trabajo tan mal hecho que, si el doctor Balaguer, estuviera vivo, aspiraría a la presidencia y ganaría a sus 120 años de edad.

Pensándolo bien, quizás no es lo que comen lo que hace que cambien su forma de pensar y actuar. ¿Será con qué se bañan? Porque antes de ser presidente se daban un “baño de pueblo” diariamente, y después de ser presidentes se bañan en billetes y salen con proyectos para ayudar a la sociedad donde antes no podían donar ni mil dólares.

Ahora permítanme tratar de pensar como pensaría un candidato para llegar a la presidencia: “Resolveré los problemas de transporte, vivienda barata para todos los necesitados; un sistema de buena educación, necesario e imprescindible para la sociedad; seguros médicos para todos, con medicamentos incluidos y, como si fuera poco, la restauración y organización de una nueva ciudad. No puedo irme sin antes mencionar el cuidado del medio ambiente”.

Todo esto lo han mencionado y prometido todos. ¿Qué es lo que pasa entonces para que, al terminar el período presidencial, no se note el cambio que tanto enarbolan?

Resolver todos estos problemas ayuda mucho a la seguridad ciudadana, al desempleo, a la violencia y al maltrato familiar, pero no se dan cuenta estos presidentes de que su desidia hace que todo quede peor que como lo encontraron. Señores presidentes: róbense un presupuesto de los cuatro que les tocan y seguro habrá un cambio notable, ¡pero, coño, como diría el expresidente Danilo Medina, no los cuatro!

Es necesario en la República Dominicana construir un nuevo país. “no un Nueva York chiquito”, como dijo el expresidente Leonel Fernández, lo que necesitamos es una República Dominicana que siga creciendo.

Contrario a lo que el dominicano común piensa, el correo en este tiempo tan moderno es el punto neurálgico para el progreso de una nación; por lo tanto, en un país donde no funciona el correo, no puede funcionar nada. Si una simple correspondencia no puede llegar a tu casa, mucho menos llegarán la ambulancia, la policía, un sistema de energía eléctrica de calidad y otros servicios que al mismo tiempo generan miles de empleos.

Pero todo esto se le olvida a todos los que comen o se bañan en el Palacio Presidencial.

El autor es periodista, publicista y diseñador gráfico

Reside en Estados Unidos

Julio 28, 2026