Por DAVID PEGUERO
Entre bombitas, bombas y bombazos; de esta manera vive el mundo en estos tiempos, mientras la verdadera mafia que nos gobierna a nivel mundial se reparte el pastel con fines que solo ellos conocen. Quizás cosas tan absurdas como satisfacer el ego de algún presidente que piensa que sus días no tendrán fin, nos hacen pagar las guerras de la actualidad. No crean que estas son deudas para el futuro; estos gastos nos los están cobrando al contado.
Estos susodichos gobernantes, o mejor dicho, dueños del mundo, también son dueños de nuestras vidas, de nuestras finanzas y de mucho más. Esas "bombitas" que lanzan a las lanchas que supuestamente trafican drogas hacia Estados Unidos, ¿serán prácticas de tiro al blanco para cuando toque enviar otras más grandes? Como ejemplo de estas prácticas, tenemos lo ocurrido en Venezuela. Y las bombas que lanzan ahora mismo en Irán son la prueba de que el "aprendizaje" les salió bien.
Toda esta violencia que se vive a nivel global se traslada a la vida cotidiana en los barrios de cada ciudad. En las calles, en cualquier sector o celebración, se percibe la intolerancia a flor de piel. Todos los mensajes negativos compartidos a diario por las noticias se quedan grabados en la psiquis de las personas, haciéndolas actuar por impulso ante cualquier situación negativa. Los momentos difíciles siempre se presentarán al transcurrir los días ya sean diferencias familiares, con desconocidos o incluso laborales, pero muchas personas, agobiadas por tanta información negativa, reaccionan con la misma violencia.
Yo me pregunto: si esas "bombitas" que envían a las embarcaciones son tan efectivas para combatir la supuesta guerra contra las drogas, ¿por qué no ubican también los puntos de venta en cualquier esquina de los Estados Unidos? Sé que la respuesta será que "ellos son legales y pagan impuestos", o saldrán con la excusa más estúpida: "son medicinales". Me gustaría que aquí también se aplicara la igualdad que tanto pregonan.
La verdadera mafia no se da cuenta de que el tiempo pasa y que solo les quedan un par de años antes de su retiro. Sabemos que ya tienen todo amarrado para poner a otro igual a ellos y seguir con las devastaciones en cualquier rincón donde se huela la palabra "interés".
Los tiroteos están incrementando en todas las ciudades; vecinos peleando por el simple hecho de ser de otra nacionalidad, ataques a iglesias y oficinas con bombas molotov... La violencia cambia de escenario: cuando los "dueños del mundo" entran en conflicto, el ser humano tiende a copiar ese comportamiento. El mal se nota más que el bien; por tal razón, es preferible dejar de consumir noticias negativas.
Basta ya con la crisis económica que abunda; si a eso le sumamos la carga de noticias negativas, tenemos una bomba de tiempo en cualquier familia.
En mi país, le llamamos "bomba" a las estaciones de gasolina. Los precios del combustible están carísimos; es otra bomba para el bolsillo de cada persona, y esto hace que los precios de los alimentos se disparen. El pueblo también recibe su bombardeo con el precio de los medicamentos, el alto costo de la vida y el precio de la educación, que tampoco se queda atrás.
Dentro de todo, tenemos "suerte": los salarios y las pensiones siguen igual. ¡Qué maldita esperanza!
El gran bombazo no ha llegado, por suerte, pero estamos a punto de un estallido nuclear. En el momento en que Estados Unidos o Rusia decida lanzar el "BOMBAZO", el segundo país tendrá licencia para responder cuando lo desee. Si hoy vivimos el día a día con deudas hasta para pagar el agua, imagínense una fotografía mundial con un escenario nuclear. Si ahora la vida es difícil, es casi imposible imaginar algo peor.
El autor es publicista, diseñador gráfico y creador digital.
Reside en Providence Rhode Island
Julio 14, 2026
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