Por VITERBO MARTÍNEZ
CICLONOTICIAS.NET
El mayor renglón económico de nuestro país es el turismo, pero hoy se encuentra fragmentado de forma preocupante ya que la falta de infraestructuras viales adecuadas genera una grave separación entre las principales regiones del territorio, provocando una desconexión que impide por completo la libre movilidad de los turistas y evita que visiten varios polos.
Quienes diseñan las estrategias del Estado dominicano no logran estructurar una visión integral que sea verdaderamente efectiva, por lo que los asesores actuales demuestran una preocupante falta de luces para recomendar los proyectos que el país exige con urgencia, manifestando una clara incapacidad para planificar a largo plazo y frenando obras clave para la economía.
Un ejemplo de este aislamiento ocurre flagrantemente en el este, donde para un turista en Samaná la situación se torna bastante difícil al querer visitar Punta Cana con comodidad, viéndose afectado por las malas condiciones y la larga vuelta del viaje, ocurriendo exactamente lo mismo en sentido inverso para el usuario, lo que desincentiva por completo el gasto del viajero.
Hace un tiempo se habló de una alternativa de transporte, prometiéndose crear un Ferry para cruzar la gran bahía, sin que hasta la fecha la promesa se haya materializado formalmente, sabiendo además que este servicio marítimo tiene una limitación crítica porque funcionaría únicamente en horarios específicos del día, restringiendo así la flexibilidad y libertad que demandan todos los turistas.
La verdadera solución definitiva requiere una firme ingeniería vial mediante la construcción de un tramo carretero estratégico y moderno desde Sabana de la Mar a la carretera Juan Pablo Segundo, saliendo directamente por Guaraguao para que la realidad cambie, conectando de forma inmediata el norte con la región este, superando de este modo décadas de aislamiento y atraso regional.
Los beneficios geográficos de esta ruta alternativa serían del todo inmediatos al comunicar los centros turísticos del norte con el este sin tener que penetrar jamás al congestionado centro del país, permitiendo que los conductores eviten dar una vuelta larga e innecesaria que consume tiempo, recursos y daña los vehículos, elevando con ello la competitividad logística nacional de forma notable.
La escala de este proyecto resulta pequeña para su impacto, pues este trayecto requiere de menos de 50 kilómetros totales, lo que representa una inversión viable para el gobierno central, siendo increíble cómo un tramo tan corto es completamente ignorado, demostrando que el problema real no es el presupuesto estatal, sino la alarmante falta de voluntad política de las autoridades.
Esta vía corta traería un beneficio colateral extraordinario porque permitiría enlazar el nuevo polo de desarrollo turístico regional, el cual se está ampliando con mucho potencial de inversión privada, refiriéndonos específicamente a toda la pujante zona de Miches, un destino emergente que necesita de conexiones fuertes y terrestres para poder consolidar su oferta hotelera ante el mercado internacional actual.
El impacto económico de la carretera transformaría a la comunidad, que las provincias involucradas vean un dinamismo comercial enorme, generando empleos locales dignos y mejorando la calidad de vida, ya que la unión de estas costas creará un corredor, permitiendo que el dinero circule de forma más equitativa, siendo una obra sencilla que garantiza el desarrollo sostenible real.
Por tanto el presidente debe renovar urgentemente su equipo de asesores, ya que el desarrollo nacional no puede seguir detenido por culpa de planes deficientes y falta de visión macroeconómica, siendo una prioridad nacional construir estos 50 kilómetros de carretera para aprovechar el verdadero potencial de nuestra hermosa nación, pues es hora de actuar firmemente y conectar el futuro turístico.
El Autor es empresario y ganadero
Reside en Bonao, provincia Monseñor Nouel
Julio 21, 2026
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