POR CICLONOTIOCIAS.NET

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El sistema eléctrico dominicano sufre un colapso definitivo debido a apagones kilométricos que castigan diariamente a todas las provincias del país, mientras los ciudadanos desesperados de sectores como Los Alcarrizos, Sabana Grande de Boyá y Bayona gritan en las calles que ya no soportan vivir entre la oscuridad y el sofocante calor tropical de cada noche.

La factura mensual llega puntualmente con alzas desproporcionadas por un servicio energético deficiente que prácticamente ya no existe en los hogares donde amas de casa como Doña María expresan con impotencia que el dinero de la comida ahora se va completo en pagar facturas infladas a pesar de registrar más de 20 interrupciones al mes.

Los pequeños comerciantes sufren pérdidas económicas millonarias al dañarse de inmediato sus mercancías refrigeradas por las largas tandas de calor y dueños de colmados en sectores vulnerables aseguran con amargura que han tenido que botar embutidos y lácteos dañados tras soportar cortes continuos que superan las ocho horas diarias.

Las autoridades estatales solo ofrecen excusas repetitivas sobre supuestas averías mecánicas y sobrecargas en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) sin presentar soluciones reales ni planes de inversión a la población, mientras las tres distribuidoras estatales se limitan a pedir paciencia a un pueblo que ya agotó su capacidad de resistencia pacífica.

Los hospitales públicos operan en condiciones críticas arriesgando la vida de pacientes que dependen exclusivamente de equipos conectados a la red estatal y médicos de emergencias denuncian bajo estricto anonimato que deben asistir partos utilizando las linternas de sus propios teléfonos celulares debido a fallas recurrentes en las plantas eléctricas de emergencia.

La delincuencia aumenta drásticamente en los barrios populares aprovechando la total oscuridad de las calles para cometer asaltos nocturnos con impunidad y los motoconchistas de zonas afectadas confiesan que después de las siete de la noche entrar a los callejones oscuros de su comunidad es una sentencia de atraco seguro.

Los estudiantes pierden sus clases virtuales y bajan su rendimiento académico por el cansancio acumulado ante el sofocante calor de los apagones y madres jóvenes de Los Girasoles II relatan llorando que sus hijos pequeños no duermen bien y amanecen enfermos de la piel por las terribles picaduras de mosquitos.

El pueblo dominicano exige una auditoría urgente y el cese definitivo de un abuso tarifario que mantiene a la nación a oscuras y líderes comunitarios de Santo Domingo Este advierten de forma contundente que si las distribuidoras no detienen los cobros excesivos los cacerolazos se trasladarán directamente a las sedes principales de las empresas.

M/B